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Escribí este artículo porque el consumo de alcohol en nuestra juventud cada día con día va creciendo. Es triste ver jóvenes en la noticias que cometen actos delictivos bajo la influencia del alcohol, es triste cuando en un fin de semana se van a un antro y luego adquieren enfermedades de transmisión sexual que marcan su vida negativamente así como otras historias muy tristes a las que conlleva el consumo de bebidas alcohólicas.
El alcohol, en dosis pequeñas, estimula el sistema nervioso y produce una euforia anormal. Efectos que han sido utilizados por el hombre desde antigua (ya se conocían bebidas alcohólicas en la época neolítica). Sin embargo, en dosis mayores la acción del alcohol sobre el sistema nervioso es depresora, especialmente de al corteza cerebral, por lo cuál inhibe las funciones superiores y libera las más primitivas que estaban inhibidas por aquéllas; es decir el mecanismo d acción es idéntico al de las sustancias que provocan anestesia. El resultado de la ingestión de dosis elevadas de alcohol es el estado de embriaguez (alcoholismo agudo); ésta se caracteriza por síntomas d e orden neurológico (embotellamiento de las funciones sensitivas, trastornos de habla que llegan a la incoherencia, ataxia o falta de coordinación de los movimientos con la típica “marca del borracho”, etc.) y otros de orden psicológico que se concentran en confusión mental y conducta impulsiva, que puede ser peligrosa.
El abuso crónico del alcohol llega a producir lesiones degenerativas del sistema nervioso y de otros órganos (cirrosis hepática, polineuritis), que son causa de algunos cuadros clínicos con personalidad nosológica propia. El alcoholismo crónico lleva consigo fenómenos de habituación similares a los de las toxicomanías y degrada en conjunto la personalidad del individuo, por lo que constituye un verdadero problema médico y social, que está planteando cada vez con caracteres de mayor gravedad. Los psiquiatras están de acuerdo en que la habituación al alcohol se da en personalidades neuróticas que buscan en la acción estimulante y euforizante del mismo una falsa superación de sus conflictos psicológicos inconscientes y de su sentimiento de inseguridad.
Conviene distinguir entre los bebedores ocasionados, llamados también bebedores sociales porque recurren al alcohol como medio de facilitar las relaciones sociales, porque recurren al alcohol por medio de facilitar las relaciones sociales, y los habituales. En estos últimos, suele desarrollarse cierto grado de tolerancia, que explica que no sufran a veces estados
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