|
Cuando nos preguntamos por qué suceden los accidentes de tráfico, decimos que, en la mayor parte de los casos, el principal factor interviniente es el "Factor Humano". Sin duda, es el Hombre el principal responsable de los accidentes, entre otras razones porque es él quien toma las decisiones sobre el movimiento del vehículo, salvo raras excepciones. De igual forma, es él quien decide comprarse o no un coche, cuando llevarlo a la revisión, o si viajar en tren o quedarse en casa. También son los hombres los que planean las carreteras, crean normas de convivencia y todo lo demás. Por todo ello, hablar de la incidencia del factor humano resulta bastante inespecífico y puede producir confusión. Cuando una máquina falla, falla el hombre que la fabrica. Al fin y al cabo, "fallar" es un verbo, y los verbos se refieren a acciones, y todo el mundo sabe que las acciones son propias de los seres vivientes, no de los inanimados. Pocas cosas no son factor humano, pero la forma que tenemos de percibir nuestra responsabilidad depende de varios factores. En parte se trata de una cuestión de estadística. ¿Cuántos neumáticos entre un millón tendrían que reventar para considerar culpable al fabricante? ¿Qué opinaría si reventasen 500.000? ¿Y si fueran 1.000? ¿Culparía al fabricante si sólo reventase uno? ¿Y si fuese uno entre 100 millones? Y si fuese el primer reventón de la historia de la humanidad, ¿sería culpable el ingenioso que inventó los neumáticos hinchables? Cuando un suceso es estadísticamente raro, es más fácil catalogarlo de accidente. Existe, no obstante, la consideración de inevitabilidad: si algo puede evitarse, incurrimos en cierta responsabilidad si no ponemos los medios preventivos pertinentes. Una tormenta se aproxima, y usted se dispone a salir con su automóvil. Usted sabe que, bajo "condiciones atmosféricas adversas", es más peligroso circular, y así lo confirman las estadísticas. Si le cayera un rayo encima, el accidente hubiera sido visto como una fatalidad. Pero supongamos que esto no sucede. Usted va circulando y, en un semáforo en ámbar, el coche de delante frena. Usted pisa el freno y su vehículo se desliza en el pavimento mojado, alcanzando al vehículo precedente, Usted no puede impedir que caiga la tormenta, pero puede tomar otras decisiones. Por ejemplo, aumentar la distancia de seguridad, reducir la velocidad, o estar más atento. También podría escuchar el parte meteorológico y decidir salir más pronto de casa para
...
|