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Posted on 10-18-2007

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Gonzalo Linan
lavoz@optilink.us


La Lógica de D. Andres Piquer, “De las cosas que acompañan a los actos del entendimiento”: Si cuando el hombre piensa no tuviese otro motivo para alcanzar la verdad que el que le sugieren sus conocimientos, con solo cuidar de que estos fuesen exactos y no confusos, adelantaría lo que permite la condición humana en el examen de ella; mas como junto con los actos del entendimiento andan inseparables los afectos del ánimo, estos turban, confunden y aceleran las percepciones mentales. Lo que es peor, corrompen de mil maneras el juicio, por donde son ocasión de muchísimos errores. Para evitar pues, los excesos que en esta parte cometemos los hombres en la averiguación de la verdad, conviene mostrar como los afectos del ánimo concurren con el entendimiento, y alteran el buen orden de sus operaciones: asunto que se toma de la Moral para hacerlo servir a la Lógica.

Al punto que en los órganos de los sentidos se hace la impresión del objeto y la sensación, se siente el ánimo agitado de dolor o deleite. Por dolor se entiende aquí cualquiera molestia, de modo, que la agitación del ánimo va junta con gusto, complacencia y satisfacción, que lo llaman deleite: o con molestia, disgusto, pena,

displicencia, que llaman dolor. Por poca reflexión que haga cualquiera con lo que le sucede cuando percibe los objetos sensibles, verá que no hay ninguno que no le mueva el ánimo con uno de los nombrados afectos: Bien que a veces es tan poca la agitación que excitan, que nos parece no hallarnos alterados y a esta situación llamamos indiferencia. Luego que se pinta en la fantasía la imagen del objeto y el entendimiento le percibe claramente, se excitan en el ánimo los afectos de fuga o prosecución; es decir, se ve incitado a abrazarle o rechazarle. Esto se funda en que los sentidos se nos han dado para nuestra conservación: el dolor es indicio de cosa que nos destruye y el deleite de cosa que nos conserva; con que somos naturalmente llevados por nuestro propio bien

hacia el deleite y huimos siempre de cualquiera dolor. Sabiendo que las pasiones que se excitan para la fuga del mal, como el temor, cobardía, odio, envidia, ira, enojo, etc. y las que se mueven por el bien, como el amor, alegría, deseo, complacencia, etc. cualquiera

conocerá a la presencia de los objetos sensibles la ...
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